miércoles, 7 de mayo de 2008

UN CUARENTA ANIVERSARIO

Es el reflujo de la Historia, el que lleva y trae los acontecimientos importantes a la más rabiosa actualidad. Así, la elasticidad que propician los aniversarios nos permite aproximar si procede, con todo el realismo o la conveniente perspectiva, aquello que queremos recordar.
Está fresca aún la tinta de los escritos que recientemente, trajeron a colación el "Mayo del 68"
Movimiento éste, compendio de sucesos, acaecido 40 años ha en la vecina Francia y que dirimidos entre gobernados y gobernantes de la época, vinieron a marcar un hito en las relaciones sociales entre jóvenes de ambos sexos y entre estos y adultos; que por simpatía se propagaron con menos virulencia quizás por otros paises europeos incluida España y que suscitaron una curiosidad socio-política a caballo entre el morbo y el romanticismo. Y ello, hasta el extremo de originar una corriente peregrina, aderezada con la bullanguera euforia, a semejanza de aquellos contingentes que en su momento corrían hacia el norte, para ver "El último tango en París". O, encaminarse al "festoiro" de los Sanfermines.
De Galicia y aledaños sin ir más lejos, fueron a Nanterre y París -focos de la protesta- muchos contemporáneos nuestros que en el cuarenta aniversario nos relataron de primera mano las incidencias de aquella revuelta vestida de claro-oscuro, que comenzó como casi todas, siendo estudiantil y que acabó con la disolución de las Cortes por el presidente de la República, tras pasar por una huelga general de 10 millones de huelguistas y el patrullado de los carros de combate por las calles.
No olvidemos que las consecuencias fueron de cambio en las relaciones otrora de desigualdad entre hombres y mujeres; en los derechos sindicales; en la liberación sexual; en las relaciones y costumbres familiares entre padres e hijos; e incluso en las discutibles relaciones estudiaantiles entre professores y alumnos.
Cuyas consecuencias según una posterior encuesta, el 75 por ciento de los franceses, opinaron beneficiosas para la sociedad.
Tengo que decir que mis vivencias sobre el "Mayo del 68" más que escasas, son amorfas. Los medios de comunicación de aquella época con su efecto sordina, pese a ser la primera revuelta televisada, se encargaban de informarnos a los que nos hallábamos lejos del núcleo o núcleos principales, dedicados a la edificación de nuestra estructura familiar, tratando de salvar las precariedades de una larga posguerra y haber liquidado nuestra vida estudiantil.
Por otro lado nuestra generación y alguna otra, que yo llamaría más que olvidada, ignorada, pagó el tributo de haber quedado a las puertas de una guerra.
Y lo que tuvo de bueno por no haber participado en la contienda con sus cruentos e inciertos resultados existenciales, lo tuvo de malo, por que nadie se acordó de su existencia. Y también, por el atasco generado por los -digamos- sufridos supervivientes, en los cuadros de gestión del país durante muchos años.
No digamos como el presidente Sarcozy que hay que liquidar la herencia del "68" porque entre la duda entre el negro y el blanco, siempre podremos elegir el gris. Porque realmente no hay nada fatal e integramente malo, como no hay nada integramente dichoso y totalmente bueno.
Ni siquiera Cohn-Bendit, aquel rubio activista alemán animador principal de la revuelta, al que hoy encontraríamos convertido en euro-diputado verde, tiene toda la razón cuando invita a a olvidar desde las páginas de de su libro "Forget 68" diciendo: "el 68 se ha acabado"
Porque como siempre al mediar la generosidad juvenil, nos hacemos eco de la pregunta que que éste mismo y RüdigerDammann se hacen en su libro "La Rebelión del 68" acerca de de si ello fué una reforma, una ruptura, una revuelta, una revolución cultural, una breve y anárquica protesta de jóvenes deseosos de romper viejos moldes, una fantasía izquierdista, un carnaval desbocado, o una leyenda.
Lo que no cabe duda, es que fué un sueño utópico. Porque la utopía quedó enmarcada como un grabado indeleble en sus slogan y pintadas, al decir:
"La imaginación al Poder" "Bajo los adoquines está la playa" "No le pongais parches a la estructura, está podrida" "Vivir sin obligaciones" "Prohibido prohibir" "Están comprando tu felicidad, róbala" "Desabrochar el cerebro tan a menudo como la bragueta" "El aburrimiento es contrarevolucionario" "Sed realistas, pedid lo imposible" "Gozad sin trabas" "Somos unos marxistas de la tendencia de Groucho" "Un hombre no es estúpido o inteligente; es libre o no lo es" "La Propiedad es un crimen de Estado"...
...Y que conste que estas representan solamente la exigua muestra del ingenio de una juventud decepcionada, a la que se sumaron en su apoyo, figuras relevantes de la intelectualidad francesa como la escritora Margarita Duras, el diseñador Jaime Reid y otros.
Quizás sea pronto aún para hacer un juicio desapasionado. Dejemos que el tiempo haga la labor de maduración de esta épica romántica que tiene ya, un sitio indiscutible en la Historia

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