El pan, siempre fué un alimento controvertido. Menospreciado por quien se desayuna con diamantes y apreciado por quien lo tiene como base del sustento.
Se dice -yo no estaba allí, claro está- que en plena Revolución Francesa, cuando la Reina María Antonieta estaba próxima a sucumbir en el cadalso, uno de sus cortesanos se acercó a ella y le dijo:
-Majestad, el pueblo se queja por que no puede comer pan.
A lo que ella, respondió convencida:
¡Pues si no puede comer pan, que coma bizcochos!
Y porque la falta de éste estuvo siempre asociada a la idea del hambre, también se cuenta , quizás con ironía victimista, que en los albores de de la institución de la ONU, se realizó a nivel mundial, un concurso de carteles. En dicho concurso, para resaltar la carencia alimenticia en el planeta, fué premiada la representación de un culo, oculto tras unas telarañas.
Acontecimientos significativos y que evidencian la importancia que el pan tiene para la humanidad. Y más aún en las fechas en que se produjo la subida, próximas a las fiestas Navideñas.
Para mi por ejemplo, el pan tiene efectos paliativos si acuso un desarreglo estomacal.
Para la grey cristiana tiene suma importancia por que en el ara, se consagra a diario y se nombra en la principal oración en muchas partes del mundo.
Para los indigentes, es la base de su precaria alimentación. Tanto es así, que yo recuerdo cuando en mi niñéz, se socorría a los pobres que llamaban a la puerta, con un mendrugo que previamente se besaba.
Y no acierto a discernir quien le da valor a quien, cuando en la alta restauración artística, se da nombre al "pan de oro"
Pero... y nunca mejor dicho, vayamos al grano. Y digamos que la aparición del pan, el cual está unido a la evolución del hombre, se remonta al, período neolítico -año 2700 A. de C.- y que según la Real Academia Española "es una porción de masa de harina, por lo común de trigo y agua, que se cuece en un horno y sirve de alimento"
Fueron los egipcios los que descubrieron la fermentación del pan, tras la utilización de las optimas cosechas de cereales propiciadas por las constantes crecidas del Nilo, el cual nutría y fertilizaba las tierras.
Mas tarde los griegos en el siglo III A. de C. lo perfeccionaron. Y así nos llega a España.
Y en el año 30 también A. de C. en época del emperador Trajano, los romanos avanzaron en la tecnología , hasta llegar al horno romano de calentamiento directo. Hasta el punto en que el poeta latino Juvenal dijo que los romanos se "sustentaban" con pan y circo.
Entramos en la Edad Media y en Europa al descender el cultivo de cereales de trigo, centeno y cebada, se produjeron períodos de hambre por escasez del pan como alimento de base.
Se normaliza la situación en el siglo XVIII y con altibajos de abundancia y escasez llegamos a nuestra guerra civil; y por entrar en las lindes de la memoria histórica y por haber sido algunos de nosotros sufridos e interesados protagonistas, omitimos el detalle.
Y normalizada al fin la situación, resultó que la fabricación y el precio del pan por un implícito compromiso de los gobernantes, se habían estabilizado. Existía como un pacto de honor, de que estos dos factores serían inalterables . Y así fué durante largos años, dadas las condiciones sociopolíticas reinantes aún en regímenes dispares.
La gente aceptó y acepta aunque a regañadientes, la subida del petróleo, de la vivienda, del vestido, de los impuestos y de otros. Pero... lo que aceptó de muy mal café en un nefasto y próximo aún, día de octubre, fué la traicionera subida del pan.
A lo mejor, porque quien podía haberlo impedido estaba de vacaciones. O quien sabe si esto se circunscribía solamente a un pulso; o si fué la nueva prueba del fuego a que nos sometió, no el horno romano, ni la teoría económica, si no la desbocada carestía.
Se nos dijeron muchas cosas; que los cereales escaseaban porque había que dedicarlos a a la fabricación del bío-diesel; cuando resulta que según los expertos los cereales empleados son ciertas especies no panificables y que la proporción utilizable de estos es del 0,05 por ciento. Que la culpa era de China y la India por la fuerte demanda al escasear el arroz; que era efecto de las turbulencias, , etc., etc.
Y yo digo igual que aquel famoso y entrañable guardia de Betanzos, que dió paso a dos vehículos al mismo tiempo en dirección contraria: ¡Xa o estaba vendo eu!
Aunque lo cierto es, que a quienes hacían estas declaraciones nos los imaginamos con las manos ocultas en la espalda a semejanza del niño que incurre en una inconfesable travesura.
Y a partir de aquí y después de enterarnos por los medios de que hubo pugna si éxito en algunas panificadoras para abaratar el pan; de ver como se repartieron en plana calle productos del campo y la ganadería, porque la parte del león se la llevan los intermediarios; que se negó publicamente un supuesto pacto gremial de encarecimientoy de que se habló tímidammente de la intervención del Tribunal de la competencia, digamos que esto nos suena a una vieja canción.
Nos suena ni más ni menos que a un "nuevo estraperlo mundial siglo XXI", que es el resultante de adulterar aún más los precios de coste, despues del -malhadado-"redondeo" aprovechando el "río revuelto" del más fútil pretexto y de la licencia que otorga la moderna y globalizada economía.
Lo peor del caso es que estos intersados vaivenes nunca tienen marcha atras. Y como todo en la vida, después de la primera vez en que se pierde el recato y en la que tras arrancar el marchamo, ya todo da lo mismo, viene la siguiente, la otra y la de más allá. Y detrás del pan al que su onomatopeya belicosa no le ayuda nada, vinó al galope el encarecimiento de todo lo demás, incluidos los bizcochos.
¡Y de verdad que lo siento por el disgusto que hoy se llevaría la pobre María Antonieta!
sábado, 1 de marzo de 2008
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