lunes, 24 de marzo de 2008

¡ESE TORO ENAMORADO DE LA LUNA!

Se dice que los mayores tenemos dos fijaciones permanentes. Una es la de repetir las cosas y contar nuestras particulares guerritas. Y otra es la de evocar nuestra niñéz a modo de estribillo.

Y es posible que así sea; por lo que no quisiera contradecir a los que así opinan. ya que tendrán buenas razones para hacerlo
Será tal vez por eso, por lo que yo recuerdo con placer las tardes en que , en aquel "Circo Feijoo" en mi ciudad natal , yo contemplaba con arrobo a los a los cómicos liderados por el "clown" -hoy sería simplemente clon- el cual destacaba sobre el grupo, acaparando mi atención.

Tal vez sería -creo yo- porque su atuendo blanco impoluto, su cara enharinada, su gorro de cucurucho, su coherencia, su vocalización y su supuesta erudición, contrastaba con los payasos obstinados en en protagonizar caidas y torpezas, aparte de su estrambótica caracterización y su cechaamante vestimenta.

Años más tarde, cuando cambié la las gradas del circo por por el asiento en la andanada de la zaragozana Plaza de toros, veía con cierto asombro, como en aquellas charlotadas protagonizadas por el bombero Torero, el telonero don Tancredo, aquel personaje subido inmóvil a un pequeño pedestal en mitad del redondel, aguantaba impávido y paciente la tremenda embestida de la vaquilla, que seguro salía fustigada del Chiquero.

Y hoy, después de muchas lunas y de pasar por optros espectáculos más sosegados y sedantes y de hojear la prensa con la parsimonia y placidez del jubilado, me doy de bruces con la singular noticia que resumo:

Un toro semental de dieciseis hierbas, de nombre Alcalde, perteneciente a la ganadería de un rico hacendado de Guadalix de la Sierra, va a ser clonado en EE.UU. por la suculenta cifra de 35 mil Euros, dadas sus condiciones excelentes para padrear y su acreditada bravura; en resúmen -se dice- por la calidad y las propiedades de su semen.
Y lo va a ser, con dos objetivos importantes: que no se pierdan sus características " semeanticas" y que no decaiga la afición a la Fiesta; y no, por la querencia y aceptación entre las vacas del lugar, en edad de merecer.

Naturalmente hay que pensar que que aunque la abundancia de ejemplares escogidos no parece ser notoria, será la preimera vez que se clona a un Alcalde y menos con semejante cornamenta, según se mostraba en la foto.

No me lo imagino vestido de blanco, si no más bien entrepelado; la cabeza con ojos de perdiz y su mugido, muy lejos de mi soñado concepto estético en cuanto a las formas de expresión vocal. Con lo cual mi idea del clown aquel de mi infancia, pasa a quedar desfasada y maltecha.
Y naturalmente mucho menos en los medios de la plaza, subido a cuatro patas a la tarima "tancredil" y esperando la embestida de la vaca; lo cual es de suponer, no ocurriría, por la supuesta supremacía del macho y pese a también supuesta liberalización de las costumbres de las vacas.

Pero bueno -digo yo- menuda "perra" la que existe con la clonación y transgenización de las cosas , con la vista puesta en en una primordial y mercantilista idea pura y dura y otra secundaria, que es la de distraernos provocando nueustros recelos y el natural "cabreo"

¡Que nó! Que seguimos queriendo que la ternera gallega, por ejemplo, siga siendo -si se cria en la dehesa y si se dice así- de primera embestida, o primer polvo. y que tengamos la garantía que responde a la denominación de orígen , en lugar de, a la certificación de un laboratorio.

¡Ya hemos transigido, que es mucho transigir, con el caso del pollo!

¿Recuerdan aquella vieja consigna " ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan" ? Pues resulta que el uso y la costumbre debió de cambiar la segunda parte del lema, hata quedar en "ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pollo"

Y echando la vista a trás, recordamos aquellos pollos que unos llamaban de corral; otros golfos; y otros peregrinos; que por las cunetas de aquellas carreteras, feudo de los peones camineros se alimentaban a su aire comiendo sabrosas porquerías . Con la carne dura , oscura y apretada, que tomábamos unos pocos , hasta llegar a estos de hoy, al alcance de casi todos los bolsillos.
Es decir, los que se guisan en un hervor y que casi son el resultado de la colocación por la mañana, de los huevos en las jaulas múltiples de las modernas granjas,y la recogida por la noche, de los pollos ya criados.
Cierto es, que con una carne insulsa y blandengue parecida al plástico y apta solo -menos mal- para estómagos delicados.

¿Ya tuvimos bastante con el asombro y consiguiente escándalo suscitado en los años 40 al enterarnos que, en plena política de guerra, en Alemania se obtenía de los derivados del petróleo, nada menos que la mantequilla. Y si no recuerdo mal, hasta las mismísimas chuletas.

Por lo que no es extraño, aunque no compartamos el "invento" que a ese toro lo vayan a clonar ahora en aras del "negosi" y la productividad. E incluso siguiendo la actual tendencia, que le hagan un contrato temporal.

¡Pero ojo; que se a sin pasarse! No vaya a ser que los clonadores se excedan el dosis y su igual, aparte del esperado juego en la arena, salte bufando al callejón , hacia el tendido 3; llegue a la barrera y embista a la emperifollada espectadora del sombrero de ala ancha y mantón de Manila desplegado sobre el balconcillo. O por variar, al señor del puro que desde su abono aplaude displicente.

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