Hoy, Excmo Sr. Mariscal de campo Don Juan Diaz Porlier, a la sombra imaginaria del cadalso donde hace 192 años fuiste inmolado y donde en su lugar se levanta este monumento representativo que honra tu memoria, venimos los Caballeros de la Orden de María Pita a rendirte un año más, este obligado homenaje, en sincero y merecido acto de desagravio.
En el, queremos dejar constancia y reconocimiento, de tu bravo comportamiento y de tus intrépidas hazañas que como militar español libraste en nuestra guerra de la Independencia y que como resistente lo hiciste contra el absolutismo del monarca FernandoVII.
Ello no fué óbice para que durante tu breve pero fecunda carrera militar, fueras doblemente traicionado -como si esto fuese premonitorio de la suerte que viene a acompañar a los grandes hombres servidores de la patria- primeramente lo fuiste por tu secretario amanuense lo que te llevó a prisión en el Castillo de San Antón y más tarde, por el grupo de sargentos del 6º Regimiento de Cazadores de Marina, lo cual determinó tu triste encierro en la Carcel Real de esta ciudad de La Coruña y posteriormente tu ignominiosa ejecución por ahorcamiento en plena juventud, tras ser desposeido de tu rango militar; precisamente en esta plaza llamada antiguamente de la Leña, el 3 de octubre del año 1815.
Sabemos por la Historia que a tu dilatada experiencia militar acreditada no solo en el mando de tropas regulares, si no también en la lucha de guerrillas contra el invasor, en tu vertiginosa carrera hacia el generalato, se unen las excelencias de tu acusada personalidad, tus nobles cualidades humanas y tu firme e indeclinable talante liberal.
No podía ser de otro modo, ya que anteriormente tu espíritu aventurero en tu primera juventud, te había llevado a enrolarte en la Marina en el seno de la cual habías participado a bordo de dieversos navíos como el Neptuno, el Argonauta, el Diamante... en acciones de guerra
en las que habías demostrado tu valentía y arrojo.
Participaste también en la batalla de Trafalgar bajo el mando de tu tío, célebre oficial de la Armada, Rosendo Porlier y Asteguieta, a bordo del Príncipe de Asturias, tras cuyo desastre del que fuiste infeliz testigo y por la escasez de barcos de España, decides abandonar la Armada e integrarte en el Ejército como capitajn del Regimiento de Infantería de Mallorca.
Hasta que en mayo de 1808, formando parte del ejército de Extremadura que se dirige al norte de la península, se te habilita por tu condición de valiente y bravo soldado, como Teniente Coronel de Granaderos, a la edad de veinte años.
Santander, San Marcial, Liébana, Potes, Gamonal, Villimar...dan fe de tu valía como aguerrido militar y estratega, en tu lucha contra el enemigo invasor.
Corre el tiempo y entre las muchas veleidades del Rey absolutista y nefasto Fernando VII, de las que com muestra citaremos solamente , la abolición de la Constitución de 1812. La condescendencia con los pretendidos invasores para instaurar en el poder a José Bonaparte, como José I. Y el "Manifiesto de los Persas" todas actuaciones que tu fuero interno rechaza con vehemencia; y utilizando el pseudónimo de "Juan de Cartagena" -por ser tú, oriundo de Cartagena de Indias- en concomitancia con otras fuerzas del país te pronuncias en contra del monarca, en esta misma ciudad de La Coruña, donde el éxito de la operación es notorio y declarado.
Quiere la mala fortuna que en el avance hacia la vecina ciudad de Santiago, se consume otra vez la traición , dando al traste con tu intento liberal y liberalizador de liderar la empresa de dotar a España de un régimen acorde con sus necesidades y su idiosincrasia.
Eres conducido a la Real Audiencia y Capitanía de esta plaza donde el Capitán General. Felipe de Saint Marq te somete a una Causa en la que ya entrabas condenado a muerte. Truncándose así una brillante carrera ; una breve pero intensa vida a los veintisiete años de tu nacimiento. Y la ilusión de un país , que deseaba mejorar su vida política y social.
¡Mariscal de CampoJuan Díaz Porlier; recibe este homenaje de honra, simbolizado en esta corona de laurel que hoy deposita ante tu pétrea efigie, la Orden de Caballeros de María Pita!
(Discurso redactado y pronunciado por el autor de este blog, ante el monumento, el 3 de octubre del 2007)
lunes, 24 de diciembre de 2007
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