Este mosaico de hoy muta e interrumpe circunstancialmente la publicación de las Fabiangrerías, para pasarse al verso, obedeciendo a dos razones.
Una, la de que bajo el título generico de Mosaico caben cual infinitas teselas, distintas variaciones de la creatividad y otra por que en pro de la amenidad, creo ocasionalmente oportuno el pasar al verso, echando mano de un tema de rabiosa actualidad.
LA ECONOMIA ESTA TRISTE
La economía está triste ¿que tendrá la economía?
Pues produce desazón y hasta dolor de cabeza.
ya no suscita la risa y genera mal humor.
La economía está triste, sentada en silla de oro;
está muda la fanfarria; ¡no va muy bien el tesoro!
y ya en las Salas de juntas, se manifiesta el temor.
El jardín festeja el triunfo de futuros irreales.
Palanchines los Santones, divulgan cosas banales
y arropado con las clásicas banderas, piruetea el bufón.
La economía no ríe, la economía no siente;
la economía se fija en los vaivenes de Oriente
mientras sueña vigilante, presa de vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el amo de Pozilandia o de la China,
o en el que ha detenido su ascensión ladina,
para ver de sus hechos el resultado de su luz?
¿O en el Dios de las islas de la flor de Loto, fragantes,
o en que se siente, soberana de los más claros diamantes,
o en que es la dueña celosa de limpias perlas de Ormuz?
¿Ay! la pobre economía, equívoca pero con cara de rosa,
que quiere ser colibrí, que quiere ser mariposa,
tener las alas ligeras y bajo el cielo volar
y ascender hasta el Sol, sobre la estela del rayo,
y saludar a los lirios a la grupa de un caballo
o reavivarse en el viento o con el trueno del mar.
Dice que ya no quiere palacios, ni ruecas de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón abanderado,
ni los señoriales cisnes en el lago, de azur.
Y están mustias las flores por la poda y por el corte
de los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y bellas rosas del Sur.
¡Pobrecita economía de bellos ojos azules!
Presa hasta ahora en tus oros, presa hasta ahora en tus tules,
en la jaula de alabastro de tu Palacio Real;
el palacio soberbio que custodian guarda espaldas,
y que vigilan cien guardianes con sus cien alabardas,
unas cámaras que no duermen y un aparato colosal.
¡Oh, quien fuera hipsipila que abandonó la crisálida!
(la economía esta triste; la economía está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quien volara al confín donde el gran "arreglador" existe
(la economía está pálida; la economía está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
"Calla, calla economía -dice el hada madrina-
"cabalgando sobre Pegaso hacia aquí se encamina,
con la espada ceñida y en la mano el azór,
el caballero economista que te idolatra sin verte
y que viene desde lejos alentado por la suerte,
a unir sus labios a tus labios en un gran beso de amor...
Noviembre 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
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